Bulbito

Cuando llegaba el verano el tiempo se volvía más rápido. Era porque durante esos días comenzaban a salir de la tierra los Bulbitos. En especial mi amigo, Bulbito.  
Bulbito evidentemente tenía otro nombre, sería absurdo pensar que entre millones de ellos justo mi Bulbito no tuviera un nombre, sin embargo, jamás lo dijo. Y no se lo pregunté y nadie se lo preguntó. Y a nadie le importaba porque era él.  
Solo él.  
Ese Bulbito que tenía reflejos de Tubérculo en la sonrisa de la hoja.  
Ese Bulbito que olía a agua levitando y a raíz en entropía.  
Sólo él se llamaba así para nosotros. 

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